Dicen que durante siglos la importancia de una alqueria podia medirse por las veces que sus carros debian ceder el paso en los caminos. Y cuentan que en L´horta Nord hubo un carro, el de la alqueria del Magister, en la huerta de Alboraia, que no tuvo que detenerse nunca.
La masia, levantada en torno a una antigua torre arabe, dicen que del siglo XI, era residencia de un alto cargo eclesial de la Catedral de Valencia.